El histórico volante de contención de los años 80 fue homenajeado por el club en Calama y emocionó con sus palabras. “Después de 36 años sin ver a la gente, que aún me recuerden es un mérito”, aseguró.
Una cálida recepción, llena de memoria y afecto, recibió a Armando Alarcón en su regreso a Calama. El recordado volante de contención de Cobreloa en los años 80 fue homenajeado por la directiva del club por su legado y entrega en la cancha. Emocionado, “Papas Fritas”, como aún le apodan, agradeció el gesto y recordó con cariño su paso por el cuadro naranja.
“Es algo que a mí me llega muy profundo, porque a pesar de tantos años de ausencia, más de 36 años sin ver a la gente, que todavía se recuerden de nosotros es un mérito”, señaló Alarcón, visiblemente emocionado.
Radicado actualmente en Taltal junto a su familia, el exjugador mantiene intacto su amor por los colores naranjas. Su apodo, cuenta entre risas, surgió de una anécdota simple: “Me lo pusieron los amigos porque yo me sentaba en la plaza a comer papas fritas solamente con una amiga, entonces me quedé con eso”.
Durante su paso por Cobreloa, Alarcón fue reconocido como un volante aguerrido, firme en la marca. “Cuando un defensa es blando lo pasan a llevar todos. Uno tiene que demostrar un poquito de respeto para que los delanteros también tengan más calma”, explicó, fiel a su estilo.

No sólo su carácter en la cancha lo hizo inolvidable. Alarcón también fue el autor del primer gol oficial de la historia de Cobreloa, en un momento que, recuerda, fue casi accidental: “Fue el primer partido que teníamos, y me acuerdo que Gustavo Cuello me dio un pase hacia atrás. Vi el cuadrado, le pegué por pegarle y se me fue para adentro. Gran mérito, y eso esta vez ahora se recuerda”.
El ex volante también aprovechó la oportunidad para entregar su visión del equipo actual. “El año pasado no lo veía tan bien, pero ahora creo que va en alza y ojalá siga más arriba. Lo único que quiero es que este equipo no tenga segunda división. Quiero que esté arriba, siempre arriba”, enfatizó.
Antes de despedirse, Alarcón dejó en claro que, a pesar del tiempo, su vínculo con Cobreloa sigue tan fuerte como en sus días de futbolista: “Gracias por recordarse de una persona que tanto tiempo dejó de jugar, pero que tiene el corazón por siempre naranja. Como le dije anteriormente: soy más zorro que nunca”.
